El mundo de Equity Game

Lore

Año 2091. Las máquinas hacen el trabajo, la memoria se guarda en la cadena y lo único que no se puede fabricar es lo que hacemos con las manos y con la cabeza. Esta es la historia del mundo en el que se juega Equity Game, y de quién es quién en la Isla.

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

Grabado a la entrada de todos los museos de memoria
Ciudad de 2091 donde robots y drones mantienen todo mientras los ciudadanos pintan y debaten en un jardín

Capítulo 1

2091: el mundo después del trabajo

En 2091 la tecnología ha ido mucho más allá de lo que nadie se atrevía a esperar. La inteligencia artificial siguió creciendo hasta convertirse en la Superinteligencia, y el día que aprendió a moverse por el mundo físico con la robótica nació la RoS. Hoy la RoS fabrica, transporta, construye, cura y repara. Hace años que resolvió el trabajo, y nadie echa de menos los madrugones.

Lo que la RoS no ha resuelto —ni quiere resolver— es qué hacemos con todo ese tiempo. Eso sigue siendo cosa nuestra. En 2091 se valora la creatividad, la capacidad de tomar buenas decisiones y las ideas que pueden empujar hacia un futuro mejor. Las ideas se convierten en pequeñas empresas, y esas empresas no tienen plantilla: tienen Bots.

Cada Bot trabaja para la persona o el equipo que lo lleva, y su aspecto lo eligen ellos. Por eso por la calle —y en la Isla— te cruzas con lobos de hielo, dragones de cristal y dioses de otras épocas. No son monstruos: son la forma que alguien escogió para su Bot.

Museo con Nodos de Memoria de cristal encadenados entre libros, cuadros y esculturas

Capítulo 2

Los Nodos de Memoria

La Blockchain sostiene la economía de 2091, pero tiene un segundo trabajo igual de importante: recordar. Un registro que nadie puede borrar ni reescribir es el mejor sitio para guardar lo que fuimos, con lo bueno y con lo que nunca debería volver a pasar.

Para eso existen los Nodos de Memoria: copias completas e inalterables de la historia humana. Los conservan los museos, junto a los libros de papel, las webs antiguas, el arte y cualquier objeto que cuente de dónde venimos. A la entrada de todos ellos está grabada la misma frase: quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

Cualquier ciudadano puede visitar un nodo, y muchos guardan una copia en casa. Si un museo cayera, la memoria sobreviviría en mil salones.

Mercado artesano con un alfarero, un tallista y una tejedora, entre monedas de Bitcoin y orbes de Karma

Capítulo 3

Lo escaso: Bitcoin y Karma

Cuando el mundo hizo la Rotación —el paso global a Bitcoin—, el dinero dejó de poder imprimirse. Casi al mismo tiempo, la RoS empezó a producir casi cualquier cosa sin esfuerzo. El resultado fue un vuelco de valores: lo abundante dejó de valer, y lo escaso y lo hecho a mano pasó a ser lo más preciado del mundo.

Un jarrón moldeado por unas manos, un mueble de madera de verdad, un marco forjado por un artesano: eso es lujo en 2091. Y se compra con Bitcoin, el recurso escaso por excelencia.

Para el día a día está el Karma: el puente entre las personas y los servicios. Con Karma se reserva el taller de un artesano, una plaza en un viaje entre islas o una tarde con alguien que sabe más que tú. El Karma no se compra: se gana compitiendo y aprendiendo. Y como todo el mundo quiere acceder a lo escaso, todo el mundo quiere tener su Karma en equilibrio.

Robots Jardineros cuidando un bosque, un lago y un arrecife de coral

Capítulo 4

Los Jardineros

La abundancia traía un riesgo: gastarse el planeta. La respuesta fue dedicar una parte de la RoS, en exclusiva, a cuidarlo. Son los Jardineros: unidades RoS que no fabrican nada, solo mantienen. Replantan bosques, limpian ríos, levantan arrecifes de coral y vigilan los glaciares día y noche.

No deciden qué se protege —eso sale de la Fuente de Reflexiones—, pero sí cómo. Muchas pequeñas empresas de conservación trabajan a su lado con sus propios Bots, que casi siempre llevan forma de animal: es su manera de no olvidar a quién están cuidando.

Ciudadanos liberando orbes de luz en la Fuente de Reflexiones, que suben hasta un núcleo de cristal

Capítulo 5

La Fuente de Reflexiones

La Superinteligencia lo sabe casi todo, salvo una cosa: hacia dónde debe ir la humanidad. Esa respuesta no se calcula, se decide. Y la deciden los ciudadanos.

La Fuente de Reflexiones es el lugar donde cada persona deja lo que piensa: una idea, una duda, una propuesta, una advertencia. La Superinteligencia las lee todas, aprende de ellas y ajusta su rumbo. No obedece a la más repetida ni a la más ruidosa, sino a lo que la humanidad, en conjunto, va diciendo que quiere ser.

Por eso escribir en la Fuente se toma en serio. Es lo más parecido a votar que existe en 2091, y lo que se deja allí también queda en la cadena.

La Isla flotante con su torre central, pistas, laberinto y ciudadanos compitiendo junto a sus Bots

Capítulo 6

La Isla

Equity Game es la Isla: la arena oficial donde los ciudadanos compiten para equilibrar su Karma. Flota sobre el mar como una ciudad hecha para jugar, con pistas de carreras, laberintos, tableros de puzles y anfiteatros donde se aprende la historia que guardan los nodos.

Cada ciudadano levanta en ella su propio Nexus, el edificio que crece con él temporada tras temporada. Se compite con la cara propia o con la del Bot de cada uno, y por eso en el ranking conviven personas y criaturas.

Las temporadas se cierran con premios y las ligas suben de Bronce a Singularidad. Pero en la Isla todo el mundo sabe que el Karma no es el final del camino: es la llave de lo escaso.

Un tramposo encapuchado descubierto por Bots guardianes ante un muro de bloques de la cadena

Capítulo 7

Los tramposos

Siempre hay quien quiere el premio sin el mérito. En la Isla los llaman tramposos: los que intentan conseguir Karma sin jugarlo, falsificar una partida, colarse en una bóveda ajena o prometer ganancias imposibles para quedarse con lo de los demás.

Lo tienen difícil. Todo lo que pasa en la Isla queda escrito en la cadena, a la vista de todos y para siempre, y hay Bots que no hacen otra cosa que vigilar, validar y destapar cada intento. Cuando un tramposo cae, el Karma que robó no se reparte: se quema en público.

Algunos de los avatares que verás cuentan esas historias. No todos los seres de la Isla han estado siempre del lado bueno; algunos siguen aquí precisamente para que nadie olvide lo que salió mal.

Quién es quién

Cada avatar es alguien en este mundo. Los de cara humana son ciudadanos; los seres son Bots, con la forma que eligió quien los lleva. Toca cualquiera para leer su historia.

Los fundadores

Levantaron la Isla y guardan sus dos llaves.

Las voces de la Fuente

Escuchan, enseñan y dejan constancia de lo que la gente decide.

Los guardianes de la memoria

Ciudadanos y Bots que cuidan los Nodos de Memoria y lo que cuentan.

Los creadores

Artesanos, emprendedores y los Bots de sus pequeñas empresas.

Junto a los Jardineros

Los Bots de las empresas de conservación que trabajan con la RoS.

La vida en la Isla

Competidores, aprendices y los Bots que hacen funcionar la arena.

La guardia contra los tramposos

Vigilan, validan y destapan a quien busca Karma sin mérito.

Caídas y segundas oportunidades

Lo que salió mal, y lo que se aprendió después.

Ver todos los avatares

Los marcos

En un mundo donde la RoS fabrica casi todo, un marco hecho a mano es un pequeño lujo. Cada uno tiene su taller y su historia.

Aro de taller

Taller artesano

Pase de temporada

Trofeo de liga